Mercado Modelo FMX
 

EL CAMIÓN EMBLEMÁTICO DE PERÚ

Los camiones de Volvo son parte de la estructura de la sociedad

Los camiones Volvo se ven absolutamente en todas partes en Perú, desde las autopistas que van hacia las minas hasta en los puestos de recuerdos. Perú se ha convertido rápidamente en uno de los mercados más importantes de Volvo Trucks y aquí se venden más camiones Volvo FMX que en cualquier otra parte del mundo.

El equipo de Globetrotter va camino hacia la mina a cielo abierto Cerro Verde en el sur de Perú, la segunda mina más grande del país, donde se extraen cobre y molibdeno. El sol está muy fuerte y el árido paisaje es una reminiscencia de la luna, aunque tenga más cactus y muchos más camiones Volvo, de hecho.

“Los camiones Volvo son muy populares. La mina tiene 70 camiones Volvo FMX en su flota y muchas otras compañías que trabajan aquí también utilizan vehículos Volvo”, dice Jacob Morales, con quien el equipo de Globetrotter se reunió más tarde en la mina, donde es responsable de los talleres de la empresa minera.

Para un extraño, las cosas pueden parecer un poco caóticas, con máquinas mineras que trabajan duro y camiones muy cargados recorriendo pendientes pronunciadas. A pesar de esto, la seguridad es rigurosa. Cada uno tiene que hacer lo correcto, en el ligar correcto y en el momento correcto. Los requisitos de seguridad que se imponen a los camiones también son muy estrictos. Deben ser de alta tecnología, resistentes y deben estar en constante movimiento. Una interrupción imprevista podría paralizar las operaciones.

Muchas de las empresas que trabajan en Cerro Verde han decidido que Volvo Trucks es la marca de camiones que cumple con los requisitos más exigentes de la manera más exitosa.

“Volvo Trucks es la opción obvia en lo que respecta a nosotros, ya que queremos estar incluidos en los proyectos mineros más importantes del país y eso exige los mejores camiones”, dice Alan Nuñez, Managing Director de Transportes Teofilo Nuñez, una de las empresas de transporte más grande del país. Volvo Trucks es el líder indiscutible de imagen en el Perú, una de las economías de más rápida expansión del mundo. Entre el 2008 y el 2012, el crecimiento anual fue de 6,5%, a pesar de que se redujo ligeramente en el 2013.

Lo que transformó a Perú en una economía milagro virtualmente de la noche a la mañana, después de muchos años de crecimiento débil, hiperinflación y pobreza, fue el precio del mercado mundial de los minerales. Durante la década del 2000, la demanda de países como China provocó un auge de la minería en Perú, uno de los mayores exportadores mundiales de cobre, oro, plata, plomo y estaño.

En lo que a Volvo Trucks respecta, esto ha significado que las ventas han aumentado casi diez veces en el espacio de una década.

En el 2013, por primera vez, aquí se vendieron más camiones Volvo FMX que en cualquier otra parte del mundo, se produjeron 1189 FMX para el mercado peruano.

A pesar de ello, la competencia es muy estrecha, ya que hay unas 40 marcas de camiones en el país. “Nunca había oído hablar de ningún otro mercado con este número, por lo que es bastante único”, dice Marcus Hörberg, Managing Director Volvo Perú.

Muchas empresas se sienten naturalmente atraídas por un mercado que está experimentando un crecimiento tan rápido, pero Volvo Trucks siempre ha jugado en una liga propia en Perú. Arriba en los Andes, las palabras “Volvo” y “camión” se utilizan como sinónimos, de la misma forma que la palabra “jeep” ha llegado a significar un tipo de automóvil y una marca.

Una explicación podría ser la larga historia de Volvo en Perú. Ya en 1951, se importaron los primeros camiones y Volvo Perú, fundada en 1959, es una de las más antiguas empresas del mercado de Volvo Group. Volvo Perú también administró su propia planta de ensamblaje en el país hasta el 2001, la única empresa que lo hizo.

Los camiones Volvo casi se han convertido en parte de la identidad peruana. En el mercado turístico, los recuerdos más populares son hermosos textiles, zampoñas, peluches de llamas y pequeños camiones Volvo de cerámica de colores.

“Las empresas prefieren conducir camiones Volvo, ya que simbolizan calidad”, explica Esther Gallegos, que administra la empresa de transporte de combustibles Servicentro Transporte Espinar. Ella ha optado por utilizar nada más que camiones Volvo, 16 en total.

"Las empresas que pueden hacerlo eligen camiones Volvo, entre otras cosas porque entonces es mucho más fácil reclutar conductores. En mi experiencia, en todo caso, no quieren conducir otras marcas”, dice ella.

El mensaje es el mismo en Transportes Teofilo Nuñez en Arequipa, a 30 kilómetros de Cerro Verde. Esta empresa es una de las más grandes cuando se trata de alquiler de equipos de construcción y camiones para la industria minera, por ejemplo. En la actualidad, cuenta con 30 Volvo FM y 40 Volvo FMX. Sin embargo, Elsa y Teofilo comenzaron con un solo camión, que Teofilo conducía.

“Rápidamente nos dimos cuenta de que, si queríamos tener éxito, teníamos que crear una reputación de ofrecer siempre la máxima calidad posible. Por lo tanto, era importante contar con camiones Volvo y nada más que camiones Volvo”, dice Elsa Zeballos de Nuñez. Ella todavía administra las finanzas de la empresa, mientras que su hijo, Alan Nuñez, ha asumido el cargo de managing directo que antes tenía su padre. Al mismo tiempo, Alan Nuñez y sus cuatro hermanas tienen cada uno una empresa propia. Todos ellos están involucrados en industrias estrechamente relacionadas y todos tienen la misma filosofía: solo compran vehículos Volvo.

“Cuando éramos niños, aprendimos que Volvo es el mejor”, dice Alan Nuñez con una sonrisa. Sin embargo también tiene motivos muy relacionales para continuar con los camiones Volvo y no se refieren simplemente a la calidad de los vehículos reales. El acceso a los servicios y repuestos es igualmente importante.

La cuestión del servicio es cada vez más decisivo en el mercado peruano, según Gonzalo Bedoya, propietario y managing director del concesionario Volvo, Autrisa, en Arequipa. “Los clientes están imponiendo exigencias cada vez más rigurosas. Nos estamos centrando en estar disponibles, proporcionando servicio y repuestos en el lugar, en el interior de las minas, por ejemplo”, dice.

Autrisa también se está expandiendo fuertemente y acaba de abrir las plantas ultramodernas en su sucursal de Cuzco. Gonzalo Bedoya hace hincapié en la importancia del panorama general. Debe ser un placer visitar Autrisa, los clientes deben ser recibidos por un personal sonriente que le ofrezcan una taza de café o la bebida nacional de color amarillo brillante, Inca Kola.

“Vamos  a mantener la más alta calidad en todo lo que hacemos. Sin embargo, lo más importante es, naturalmente, la calidad que ofrecemos cuando hacemos el mantenimiento a los camiones”, dice Gonzalo Bedoya.

Por esta razón, Autrisa también está implementando un programa sistemático de calidad basado en un modelo de conducta japonés. Probablemente esta es música para los oídos del equipo de administración ejecutiva de Volvo Perú de la capital, Lima, donde el tema de intensificar la orientación al cliente encabeza la agenda. “Queremos tener los clientes más satisfechos y más puntos de servicio que nuestros competidores”, dice Marcus Hörberg Managing Director.

Ni siquiera una empresa tan exitosa como Volvo Perú puede darse el lujo de dormirse en los laureles. A pesar de una participación de mercado de alrededor del 20%, el objetivo para el 2014 es aumentar la distancia con sus competidores. Otro de los objetivos es ser menos dependiente de la situación económica en la industria minera.

En los últimos años, el desarrollo de Volvo Trucks en Perú ha sido un reflejo de los precios de los minerales disminuye, las ventas de Volvo Trucks se mueven en la misma dirección. “Ahora, sin embargo, estamos en el proceso de revertir esta tendencia. Los precios de los minerales han caído un poco recientemente, pero Volvo Trucks ha mantenido nuestra posición de solidez”, dice Hörberg.

En el futuro, va a ser importante para desarrollarse y crecer en otros segmentos, no solo en la minería. Un sector prometedor es la infraestructura, donde actualmente se están realizando inversiones a gran escala. También es necesario pensar en nuevas líneas e identificar el potencial que está disponible en un país en un estado de cambio rápido.

El alto nivel de crecimiento económico ha ayudado a muchos peruanos a mejorar significativamente su calidad de vida en poco tiempo. Desde el 2004, la pobreza se ha reducido a la mitad. En el 2004, se consideraba que la mitad de la población de Perú era pobre, mientras que la cifra actual es uno de cada cuatro. Eso también ha significado que el comercio y la industria, los servicios y las inversiones se han distribuido de manera más uniforme que antes a través de todo el país.

Además, más mujeres y personas de la población indígena están dejando su marca como propietarios de empresas exitosas. Esther Gallegos de habla quechua es un ejemplo de este espíritu emprendedor que se ha desatendido durante mucho tiempo. Así que la clave del éxito es realmente conocer y entender a sus clientes. Para lograr esto, Volvo Perú ha invertido en tres concesionarios de propiedad absoluta y punto de venta en repuestos en Lima, una inversión que se completó en el 2013.

“Hemos avanzado mucho más cuando se trata de vender soluciones de servicio completos en lugar de solo vender camiones”, explica Jorge Heredia, Retail Manager Volvo Perú. Con orgullo muestra al equipo de Globetrotter  el concesionario propiedad de Volvo en Lurín, al sur de Lima, que comparte instalaciones con la oficina central.

Todo de alta tecnología y ambientalmente sostenible, como se podría esperar de un establecimiento que tiene menos de dos años de antigüedad. Sin embargo, la organización de aquí también es moderna de otra manera. Volvo Trucks está invirtiendo fuertemente en la capacitación de sus empleados y conductores. Volvo Perú tiene un objetivo declarado de ser un empleador atractivo y moderno, donde haya espacio para que los empleados crezcan y se desarrollen. “Creo que es genial que haya oportunidades para la capacitación continua. También me gusta poder decir lo que pienso, tenemos un ambiente muy abierto aquí”, dice Juan Miranda Fernandini, que trabaja en la recepción de clientes en el concesionario. Cualquier persona que quiera decir algo de forma anónima puede utilizar un par de buzones azules, en los que los empleados pueden dejar sugerencias sobre cosas que les preocupan. “Asegurarse de que los problemas realmente salgan a la luz es una parte importante de nuestro programa de calidad”, dice Isabel Noriega, Human Resources Manager Volvo Perú.

Ella trabaja aquí desde hace tres años y piensa que Volvo Perú es un modelo a seguir como empleador. Una de las áreas de prioridad es tener una fuerza de trabajo con diversos orígenes, que incluye el aumento del número de mujeres y empleados que hablan lenguas minoritarias como el quechua o el aimara. También se prevé un aumento en el número de personas con discapacidad de al menos un 3% de la fuerza laboral, de acuerdo con las leyes peruanas. La diversidad no es menos importante cuando se trata de ofrecer un servicio de primera clase a los clientes de todo tipo, hombres que hablan español y mujeres que hablan quechua. “Al final del día, es un hecho que los empleados, que sienten que están bien cuidados cuidarán muy bien a sus clientes”, dice Isabel Noriega.